Hay días en los que el aula cambia de piel.
Hoy, por ejemplo, amanecimos con parches preparados, miradas curiosas… y una pregunta flotando en el aire: “¿Dónde estará el tesoro?”
Llevábamos varios días calentando motores con la temática pirata (sí, también con disfraces para el Entroido), y queríamos que la aventura se viviera con las manos. Así que preparamos una propuesta que en 0–3 funciona de maravilla: una mesa sensorial.
Un rincón que invitaba a tocar, probar y descubrir
La mesa estaba lista como si fuera la cubierta de un barco: recipientes, cucharas, conchas… y un “botín” muy especial.
Aprovechando el Día Mundial de las Legumbres (10 de febrero), convertimos las legumbres en parte del juego:
- Garbanzos como si fueran monedas.
- Alubias como pequeños tesoros.
- (Y algún material extra para enriquecer la experiencia sensorial: texturas distintas, sonidos al caer, contrastes al mezclar.)
Al principio no hubo instrucciones largas, ni “así se hace”. Solo algo que en estas edades vale oro: tiempo y libertad para explorar.
Y ahí empezó la magia: manos que llenan, vacían, vuelven a llenar. Ojos que siguen el recorrido de cada cucharada. Concentración en silencio… y alguna risa cuando “se escapa” el botín.
El momento favorito: ¡búsqueda del tesoro!
Cuando ya estaban totalmente metidos en la experiencia, llegó el giro de guion.
Retiramos las figuras y… aparecieron las monedas escondidas.
El pirata había pasado por el aula y había dejado pistas por aquí y por allá. De pronto, el suelo, las esquinas y los rincones se convirtieron en mapa. Y cada hallazgo era una pequeña victoria: “¡Aquí hay una!”, “¡otra más!”, “¡la encontré!”
Música para seguir navegando
Y como una aventura pirata no se cuenta sin banda sonora, acompañamos el día con canciones que nos encantan, como “El baile del pirata”, además de otras temáticas que nos ponen a todos en modo “tripulación”.
Lo que se trabaja (casi sin darse cuenta)
Detrás de cada trasvase y cada “tesoro” encontrado, pasan muchas cosas importantes:
- Motricidad fina y coordinación: coger con cuchara, ajustar el movimiento, verter sin volcar (o aprendiendo del “volcado”).
- Atención y calma: la repetición les engancha y les regula.
- Lenguaje: nombrar materiales y conceptos sencillos (lleno/vacío, mucho/poco, dentro/fuera).
- Curiosidad y autonomía: explorar a su ritmo, decidir, probar, repetir.
Materiales que usamos (idea replicable)
- Legumbres (garbanzos y alubias) como “monedas” y “tesoros”.
- Recipientes de distintos tamaños.
- Cucharas (y, si se desea, algún utensilio seguro de trasvase).
- Elementos para ambientar (conchas, complementos pirata…).
Seguridad ante todo
En 0–3, lo más importante es adaptar la propuesta:
- Supervisión constante.
- Materiales acordes a la edad del grupo.
- Si aún hay fase de llevarse objetos a la boca, evitar piezas pequeñas o adaptar el material sensorial.
En Escuela Infantil Kekos nos encanta convertir una temática del aula en una experiencia real: de las que se recuerdan porque se tocan, se viven y se disfrutan.
Si quieres ver más ideas para la etapa 0–3, sigue nuestro blog (iremos compartiendo propuestas sencillas que funcionan muy bien en el día a día).




