En el aula, nos reservamos un ratito tranquilo para la lectura en voz alta. No hace falta nada especial: un cuento, un rincón cómodo y una persona adulta disponible. Y entonces ocurre algo que siempre emociona: el ambiente se serena.Se ve en detalles pequeños: deditos que señalan, miradas que siguen las imágenes, palabras que se repiten con orgullo… y esa petición que se repite una y otra vez: “otra vez” (sí, la misma página).

¿Por qué la lectura en voz alta es tan valiosa en 0–3?

En esta etapa, leer no va de “entender la historia completa” ni de terminar el cuento. Va de compartir una experiencia que sostiene el desarrollo.

1) Vínculo y seguridad

La rutina del cuento ofrece un marco predecible: sabemos qué viene ahora, y eso da calma. Cuando un peque se sienta (o se acerca y se va), pero nota a un adulto presente y paciente, construye seguridad.

2) Lenguaje (sin presiones)

La lectura en voz alta expone a los peques a:

  • palabras nuevas (y repetidas),
  • sonidos, rimas y entonaciones,
  • turnos de comunicación (“yo señalo, tú nombras”).

No hace falta “corregir” ni pedir que repita. Con que escuche, mire y participe a su manera, ya está trabajando el lenguaje.

3) Atención y autorregulación

Escuchar un cuento es practicar habilidades muy importantes: esperar, anticipar lo que viene, sostener la mirada unos segundos, volver al libro después de distraerse… En 0–3, eso ya es muchísimo.

Lo que se ve en el aula: señales de que está funcionando

A veces buscamos “pruebas” rápidas, y en primera infancia suelen ser muy sutiles:

  • se acercan cuando ven el libro,
  • señalan una imagen concreta,
  • hacen un sonido o una palabra clave,
  • piden repetir (¡repetir es aprendizaje!),
  • se calman con el ritual aunque estén moviéndose.

Una idea para casa (sin complicaciones): 10 minutos al día

Si os apetece llevarlo a casa, probad este ritual sencillo:

  1. Elegid siempre el mismo rincón.
  2. Dejad que el peque elija el cuento (aunque sea el de siempre).
  3. Leed sin prisa: señalad, comentad imágenes, repetid frases.

Si un día no sale perfecto, no pasa nada. La magia está en la regularidad, no en hacerlo “bien”.

Preguntas típicas que escuchamos

“¿Y si solo quiere la misma página?” Perfecto. Esa repetición les ayuda a anticipar, nombrar y sentirse seguros.

“¿Y si no se sienta quieto?” También cuenta. Puede mirar un segundo, ir y volver. La lectura sigue siendo valiosa.

“¿Cuántos cuentos a la semana?” Mejor pocos y repetidos que muchos y sin rutina. Con 10 minutos al día es suficiente.

Nuestro ratito de cuentos en Escuela Infantil Kekos

En la escuela cuidamos estos momentos como parte de la rutina: un espacio agradable, una selección de cuentos adecuados y, sobre todo, una presencia tranquila. Porque en 0–3, el cuento es mucho más que un libro: es una experiencia compartida.

Si queréis conocer nuestro proyecto educativo en Sarria (Lugo) y ver cómo trabajamos en el día a día, estaremos encantadas de recibiros. Escribidnos y organizamos una visita