Antes de las primeras palabras, los peques ya encuentran maneras de compartir lo que les pasa y lo que les interesa. Una mirada que busca a una persona conocida, un sonido que se repite o una mano que señala pueden formar parte de esos primeros intercambios. Prestarles atención nos acerca a su forma de vivir el mundo.
En esta propuesta de Escuela Infantil Kekos queremos detenernos en esos momentos cotidianos. No se trata de adelantar etapas ni de comprobar cuánto sabe un peque. La idea es reconocer las oportunidades de comunicación que ya existen y disfrutar de ellas en familia.
Una conversación puede empezar con una mirada
Imaginad que vuestro peque mira un objeto y después os mira a vosotros. Podéis acercaros a su interés y comentar lo que está viendo con unas palabras sencillas. Esa respuesta convierte un instante cotidiano en un pequeño encuentro compartido.
El objeto en sí puede ser muy sencillo. Lo importante es que la respuesta del adulto tenga relación con lo que el peque está atendiendo. Una pausa permite observar qué ocurre después: quizá vuelva a mirar, haga un gesto o encuentre otra manera de continuar el intercambio.
Responder sin ocupar todo el espacio
Cuando tenemos ganas de acompañar, a veces encadenamos muchas palabras y preguntas. Podemos probar a utilizar una frase breve, esperar y prestar atención. La respuesta infantil no tiene por qué parecerse a la nuestra para formar parte de la conversación.
Un sonido, una sonrisa o un cambio de expresión pueden ser suficientes para seguir. Si el interés se desplaza hacia otra cosa, podemos acompañar ese cambio. La comunicación cotidiana se construye también con estas pequeñas adaptaciones, sin necesidad de mantener una actividad hasta el final previsto por el adulto.
Ponernos a su altura
Acercarnos físicamente de una manera cómoda puede facilitar que compartamos miradas y gestos. Conviene cuidar también la voz y la expresión: las palabras llegan acompañadas de un tono, una postura y una forma de estar que el peque percibe.
Esto no exige una atención perfecta durante todo el día. Hay momentos breves en los que podemos estar disponibles de forma más consciente: al vestirnos, durante un juego o al mirar juntos por la ventana. Son ocasiones reales, integradas en la vida familiar.
Poner palabras a lo que interesa
Si el peque señala una pelota, podemos nombrarla y comentar algo de ella. Si mira a una persona que llega, podemos decir su nombre. Las palabras se vinculan así con una experiencia que está ocurriendo, en lugar de aparecer como una tarea separada.
Podemos repetir una palabra cuando tenga sentido y acompañarla con un gesto familiar. No es necesario pedir al peque que la reproduzca cada vez. Escuchar, mirar y participar de otras maneras también forman parte de su experiencia de comunicación.
Sonidos y gestos que se vuelven familiares
Las familias conocen pequeñas señales que otras personas pueden no reconocer al principio. Un gesto para pedir compañía, una manera particular de mostrar interés o un sonido asociado a un juego forman parte de la relación cotidiana.
Compartir esas observaciones con las personas que cuidan al peque puede ayudar a entender mejor sus intentos de comunicación. Son detalles concretos: qué estaba ocurriendo, qué hizo y cómo respondimos. No hace falta interpretar cada gesto de forma definitiva; podemos seguir observando juntos.
Disfrutar del intercambio, respetando el ritmo
Cada peque construye su manera de comunicarse en relación con quienes le rodean. Comparar constantemente las primeras palabras puede desplazar la atención de lo que sí está intentando compartir. Podemos mirar su proceso con interés, sin convertir las conversaciones en una competición entre familias.
Si alguna cuestión sobre su comunicación os preocupa, podéis comentarla con los profesionales que le acompañan. Mientras tanto, hay espacio para disfrutar de ese gesto que entendéis al instante y de las pequeñas respuestas que aparecen cuando os detenéis a escuchar.
En Escuela Infantil Kekos damos valor a una relación cercana con las familias y al respeto por la infancia. ¿Queréis conocernos? Podéis solicitar una visita a nuestra escuela de Sarria por WhatsApp o teléfono en el 633 66 64 60. Y contadnos: ¿qué os comunica vuestro peque con una sola mirada?
