El otoño ha llegado a Escuela Infantil Kekos con una invitación muy especial: detenernos a mirar, acercar las manos y explorar. Los colores cálidos y las texturas de esta estación han dado forma a una propuesta sensorial que nuestros peques han podido conocer a su ritmo, con curiosidad y con el acompañamiento del equipo educativo.
Las fotografías muestran algunos momentos de esa experiencia. Son pequeños instantes cotidianos, pero cuentan mucho sobre la manera en que la infancia se relaciona con lo que tiene alrededor. A veces basta una textura diferente o un objeto que cambia de posición para despertar una nueva pregunta.
Una propuesta que invita a participar
La bandeja reúne hojas, piñas y otros materiales de apariencia y tacto diferentes. Su disposición ofrece distintos puntos de interés: una zona de color intenso, elementos más grandes y otros detalles que piden una mirada cercana. El conjunto propone posibilidades abiertas, sin exigir que todos hagan lo mismo.
Algunos peques se acercan enseguida. Otros prefieren observar primero. Hay quien mueve un material, quien lo compara con otro y quien repite varias veces una acción. Estas formas de participar tienen espacio dentro de la experiencia: el interés no siempre se expresa con la misma intensidad ni con el mismo gesto.
Las manos también forman parte del aprendizaje
Manipular, colocar, trasladar o intentar recoger un elemento son acciones que ponen en juego movimientos pequeños y coordinados. En esta actividad encontramos ocasiones para practicar la coordinación entre lo que miramos y lo que hacemos con las manos, sin convertir el juego en una prueba ni buscar resultados idénticos.
La propuesta se adapta al momento de cada peque. El equipo selecciona los materiales y acompaña su utilización; las imágenes no deben entenderse como una lista de objetos para reproducir sin más en casa. Lo que da sentido a la experiencia es la combinación de preparación, observación y presencia adulta.
Colores y texturas para conversar
El otoño ofrece un vocabulario cercano: hoja, marrón, amarillo, suave, grande, pequeño. Estas palabras pueden aparecer de forma natural cuando el adulto nombra lo que el peque está mirando o haciendo. Una conversación breve, vinculada a su interés, tiene más sentido que una sucesión de preguntas para comprobar lo que sabe.
También hay comunicación en una mirada, una mano que señala o un objeto que se acerca a otra persona. Acompañar esos gestos ayuda a compartir la experiencia. No necesitamos llenar cada instante de explicaciones: dejar espacio para observar también forma parte de estar presentes.
Repetir, cambiar y volver a intentar
Desde fuera puede parecer que una acción se repite sin novedades. Sin embargo, para quien está explorando, mover un material de otra manera o probar con un recipiente distinto puede abrir una posibilidad nueva. Por eso, el tiempo de la actividad no se mide únicamente por la cantidad de cosas realizadas.
Miramos el proceso: cómo se acerca cada peque, qué le interesa y qué decide hacer después. Esa atención permite acompañar sin anticiparse a todos sus movimientos. La propuesta ofrece un marco; la exploración de los niños y las niñas le da vida.
Compartir con las familias lo que ocurre en el aula
Estas fotografías acercan una parte del día a día de Kekos. Detrás de cada imagen hay preparación y una intención educativa, pero también espontaneidad: las propuestas cobran sentido cuando nuestros peques las hacen suyas. Mostrar ese proceso permite entender mejor lo que ocurre durante el juego.
Nos gusta que las familias puedan reconocer en estos momentos la curiosidad de sus pequeños Superhéroes. El otoño es el punto de partida; lo que celebramos es su manera de mirar, relacionarse y explorar. ¿Queréis conocer nuestra escuela infantil en Sarria? Podéis solicitar una visita por WhatsApp o teléfono en el 633 66 64 60.





